Vague por mucho tiempo, buscando y mirando montes, valles, noches enteras que pasaban frente a mi. Siempre me fié de la confianza de extraños.
No me cansé de caminar, vi mundo y mares, vi tantas cosas que tenía que ver pero las deje esperando para encontrarte a ti. Hubo una dirección que me trajo a ti.
No hace falta que me cuentes tu pasado, con sólo mirarte ya sé quién eres tú.
Estoy aquí, sin temores, sin frenos y sin miedo a tropezarme ¿por qué? Porque estoy contigo, porque con sólo mirarte me siento seguro, me siento en paz y lleno de amor.
Y es que esta en nuestras manos, nadie esta en nuestro camino, sólo tu, sólo yo... Estamos aquí los dos, con sed de enredarnos uno al otro, con el placer de tu aroma, con la necesidad de nuestros labios.
Estoy en el punto en el que el tiempo no me importa, en el que no hay nada como tu recuerdo. Me encanta estar junto a ti, has descubierto en tan poco tanto de mi, me sorprendes, me haces perderme en mi mismo, haces que la vida no se me haga vida si no estás aquí para mi.
Había decidido esconder mi corazón, después de haber vivido tanto pensé en no volver a vivir "¿porqué no dejas que el mundo te pierda y se olvide de ti?" Me decía mientras me perdía en una taza de café, fumando y pensando en los demás... Pero ahora estás tú, aquí para mi, para los dos.
Es que no puedo negar nada, estoy aquí extrañándote, pidiendo más de ti... Más y más de ti.